Alumna de danza EDLA continúa su carrera profesional en Inglaterra

Mara Osorio (19 años) comenzó en 2010 sus estudios de ballet en el área de danza de la Escuela de las Artes Teatro del Lago. Sus inicios los recuerda con mucho cariño con quienes fueron sus maestras en esa disciplina: Rosita Barra y Macarena Montecino, quienes le enseñaron la técnica académica, evaluada durante 6 años por la Royal Academy of Dance. Aquí aprendió danzas de carácter, danza contemporánea, moderna, pilates, preparación física, expresión dramática y música aplicada. Participó activamente en los espectáculos de la temporada artística del teatro, teniendo la oportunidad de conocer e interactuar con bailarines y coreógrafos como: Antonin Tobee Cattaruzza, Marianela Núñez, Paloma Herrrera, Avatâra Ayuso, Christopher Huggins y Esdras Hernández. Asimismo, y con el objetivo de profundizar y complementar sus estudios, ha participado de cursos intensivos en Argentina, Chile, Costa Rica y Estados Unidos, asistiendo a clases con Luke Jessop, Estefania Dondi, Zebastian Mendez, Livia Balazova, Diego Álvarez y Vladimir Rodríguez.

Actualmente se encuentra próxima a dar un paso trascendental en su vida: partir de Frutillar y la escuela que la vio nacer, a la Northern School of Contemporary Dance ubicada en la ciudad inglesa Leeds para cursar la carrera de danza durante tres años y continuar su desafío de manera profesional.

¿Cómo surge tu postulación a esta escuela de danza en Inglaterra?

El año pasado postulé a seis escuelas y quedé en dos: Cobosmika en España y Northern School of Contemporary Dance (NSCD) en Inglaterra. Finalmente me decidí por esta última porque le da un especial énfasis a la coreografía, la improvisación y entrega un título profesional validado por la Universidad de Kent BA. Además, tiene un importante acento en la inclusión que es una de las áreas donde me gustaría desarrollarme profesionalmente. La danza entrega una oportunidad esencial de conectar con las personas sin importar la cultura, género, idioma, imposibilidades físicas que tengan. Este lenguaje universal del movimiento debe ser un mundo al que cualquier persona debería poder ingresar y ser bienvenida. Me gustaría trabajar porque esto suceda. En ese camino, NSCD es una muy buena escuela para lo que busco, aunque muy costosa, por ello estoy postulando a becas que me ayuden con el financiamiento. Por el momento, el primer año cuento con el respaldo de mi familia.

¿Fue difícil tomar la decisión de dedicarte profesionalmente a la danza?

“Puedes Cantar me ha beneficiado enormemente. He aprendido el método Kodaly y a aplicarlo con los niños. También nos han enseñado a leer música. Ha sido importante para nosotros adquirir este conocimiento para llegar de manera más lúdica a enseñar a nuestros niños”.

¿Qué es lo que te gusta de la danza?

Me gusta la forma en cómo conectas con las demás personas, es muy real. El vínculo que se crea a través del movimiento. La danza me ha formado como persona. Gracias a ella tengo mis ideales y formas de pensar.

¿Qué sientes al partir?

Estoy súper agradecida del Teatro del Lago, de todo lo que aprendí, las herramientas y las oportunidades que me dio. Participar de cada programa Eduvida y ser parte de Coppelia, La Cenicienta, entre otras producciones y haber compartido con grandes de la danza como Christopher Huggins, Avatâra Ayuso y tantos más, ha sido un privilegio. Los profesores y el ambiente con mis compañeros siempre ha sido muy grato. Es un lugar que siento como mi segunda casa. Sinceramente me da pena dejar el teatro, pero por otro lado, ya quiero partir. Estoy con sentimientos encontrados.

¿Quiénes te han marcado como maestros?

Todos de alguna manera. Claramente Miss Rosita Barra y Miss Macarena Montecino representan mis inicios en el ballet y también en el escenario. Todos los profesores de la escuela han sido muy apañadores, todo terreno y han estado ahí siempre. Álvaro Facusse me mostró una danza más allá del ballet, lo cual no había visto. Esteban Ortiz me enseñó a arriesgar y ver que si me caía no pasaba nada. Si no hubiese tenido danza contemporánea en la Escuela de las Artes Teatro del Lago, no habría postulado al lugar que me iré ahora. Mi gran complejo de pequeña, cuando sólo tenía ballet, es que veía a mis compañeras y físicamente, yo no calzaba. Entonces pensaba: “yo no tengo cómo entrar a este mundo”. Comencé a dudar si quería seguir con la danza hasta que conocí el género contemporáneo en el teatro y me dí cuenta que sí encajaba con todo lo que yo era.

¿De qué manera impacta la educación artística que entrega el teatro en la región?

El hecho que una niña de 12 años se pueda subir al escenario principal del teatro es muy poderoso, porque muestra a los niños y al público que lo ve, que es posible, que puedes hacerlo. En Chile el arte no es muy valorado, entonces si quieres estudiar algo artístico cuesta encontrar apoyo. Siento que el teatro ha abierto las mentes de niños y niñas de la región, que descubrieron otro mundo desarrollando una disciplina artística y que quieren seguir en ello, independiente de si es en forma profesional o no.