Jueves 3 de marzo de 2016
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Magistral y cuestionado

magistralAunque quedan pocos días, si aún no compra sus entradas ni programa su viaje, todavía es tiempo para no quedarse fuera de uno de los eventos de música sinfónica más esperados del año en Chile. Y la locación será una vez más el Teatro del Lago. El ruso Valery Gergiev, director general y artístico del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, ofrecerá dos conciertos este viernes 11 y sábado 12 de marzo.

Es primera vez que Gergiev se presentará en Chile, lo que será un hito no menor, considerando que en estricto rigor no son tantos los maestros de relevancia mundial o categoría legendaria que han dirigido entre nosotros; además de autores que vinieron a conducir sus propias obras como Mascagni, Stravinsky, Villa-Lobos y Copland, la selecta lista incluye a batutas como Herbert von Karajan, Sergiu Celibidache, Fritz Busch, Erich Kleiber, Eugene Ormandy, Leonard Bernstein, Zubin Mehta, Wolfgang Sawallisch, Kurt Masur y especialistas en música antigua como William Christie, entre otros.

Gergiev habitualmente dirige a agrupaciones tan prestigiosas como la Filarmónica de Viena y se presenta en escenarios como el Festival de Salzburgo y la Scala de Milán; desde 2007 es director principal de la Orquesta Sinfónica de Londres (cargo en el que el próximo año será sucedido por Simon Rattle) y desde el año pasado, titular de la Filarmónica de Munich. Particularmente importante ha sido su relación con el Metropolitan Opera House de Nueva York, donde debutó en 1994 y ha dirigido 20 óperas en diferentes temporadas, doce de ellas rusas, incluyendo los estrenos en ese escenario de Mazeppa y Iolantha de Tchaikovsky, El jugador y la monumental La guerra y la paz, de Prokofiev, y La nariz, de Shostakovich.

El peso de la historia

Párrafo aparte merece la generosa presencia discográfica y videográfica de Gergiev y el Mariinsky, tanto a través de sus grabaciones de conciertos, óperas y ballets para el sello Philips que se convirtieron en un hit entre los melómanos en los años 90 como en los atractivos registros en disco (disponibles también en formatos virtuales), DVD y Blu-ray que están impulsando desde 2009 con su propio sello discográfico.

La relevancia de su visita es comparable a la que tuvieron en el pasado las de Herbert von Karajan, Leonard Bernstein, Zubin Mehta, Wolfgang Sawallisch y Kurt Masur.

El director no ha estado ajeno a los cuestionamientos, debido a su manifiesto apoyo a las políticas de Putin (de quien es amigo y se dice que ambos son padrinos de sus respectivos hijos), incluso en circunstancias tan comentadas y polémicas como el encarcelamiento de las integrantes de la banda Pussy Riot en 2012. Al año siguiente, activistas y manifestantes LGBT pusieron en riesgo la inauguración de la temporada del MET de Nueva York en 2013, con una nueva producción del Eugenio Oneguin de Tchaikovsky. Gergiev emitió una declaración en la que negó estar a favor de cualquier discriminación por motivos de orientación sexual. Siguiendo con sus controversias, en 2014 fue uno de los firmantes en una carta apoyando la intervención militar rusa en Ucrania y la anexión de Crimea; algo que él posteriormente desmintió, si bien le valió nuevas recriminaciones en la opinión pública internacional y la prohibición de actuar en el futuro en Ucrania.

Fuera de eso, es en el plano musical donde destaca y sería difícil cuestionarlo. Aunque su apariencia severa podría hacer suponer que su conducción será rígida, fría o esquemática, es capaz de alcanzar gran intensidad en sus versiones. Siempre dirigiendo sin batuta, con gestos precisos y concentrados pero contundentes, el poder y elocuencia de su mirada (“en mi opinión, en la técnica de un director es más importante la mirada, la expresión del rostro, que los gestos de las manos”, ha dicho), es lo suficientemente expresivo para hacer transitar a su orquesta por la melancolía y el lirismo de Tchaikovsky, la tragedia de Mussorgsky, el colorido universo de Rimsky-Korsakoff, las juguetonas mezclas de drama y humor de Prokofiev y los contrastes anímicos y rítmicos de Shostakovich. Y sus incursiones musicales no se limitan a los maestros rusos, pues también se luce en autores como Wagner y Verdi.

Los dos programas que abordarán Gergiev y su orquesta en Frutillar darán buena cuenta de su ductilidad, pues se incluirán clásicos de dos de los músicos rusos en los que se han especializado, Prokofiev –la encantadora Pedrito y el lobo y la Sinfonía Clásica– y Tchaikovsky –la bella y sutil Serenata para cuerdas–, pero también estarán presentes Beethoven –el Concierto para piano Número 1, con Behzod Abduraimov como solista–, Grieg –la Suite Holberg– y Mahler –Adagietto para orquesta de cámara–, además de dos arias de ópera a cargo de uno de los cantantes de la nueva generación de la escuela rusa, el bajo Dmitry Grigoriev. Y como es habitual con las visitas internacionales del Teatro del Lago, habrá actividades educativas, incluyendo un concierto gratuito para más de mil niños y jóvenes de la zona. Un auténtico lujo. •••

 

Fuente: http://www.capital.cl/cultura/2016/03/03/140335-magistral-y-cuestionado

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