Viernes 26 de junio de 2015

JAVIER CAMARENA, EL TENOR DEL MOMENTO

En el último año, este mexicano se convirtió en la revelación del circuito lírico mundial. Y al fin debutará en Chile, con un único y esperado recital solista el 4 de julio en el Teatro del Lago.

Por: Joel Poblete

javier-camarena

“Gracias a Dios las cosas se han ido dando muy bien, y creo que mi carrera va por buen camino”, nos comentaba en 2011 un joven tenor mexicano que en esos días se aprontaba a cumplir uno de sus sueños: debutar en el Metropolitan Opera House de Nueva York, en El barbero de Sevilla. Cuando en esa ocasión lo entrevistamos para Capital, Javier Camarena había pasado de su natal Xalapa (en el estado de Veracruz) a radicarse en Suiza, donde llevaba seis años como artista estable de la Ópera de Zurich, al mismo tiempo que cantaba en teatros tan prestigiosos como la Ópera de Viena y la Bastilla en París; compartía escenario con estrellas operísticas como Natalie Dessay y Cecilia Bartoli y era convocado por leyendas como el veterano director Claudio Abbado.

“El MET siempre fue mi Everest y hoy, gracias a Dios, me encuentro ya al pie de la montaña. Eso es emocionante, desde luego, pero ahora hay que conquistarla y llegar a la cima”, nos dijo. Y hoy no sólo conquistó esa cima, sino otras. Luego de su elogiado regreso al MET el año pasado en La sonámbula de Bellini, y cuando habían pasado dos días desde que abandonara Estados Unidos, tuvo que volver de emergencia cuando otra de las grandes figuras de la actualidad, el peruano Juan Diego Flórez, estaba enfermo y no podía cantar las primeras funciones de La cenicienta de Rossini. Camarena no sólo regresó y triunfó, sino además se anotó un hito histórico al realizar un bis de su ardua escena solista, algo que en el último medio siglo habían realizado en ese escenario sólo Pavarotti y el propio Flórez. Y por si no bastara, pocos meses después repitió la misma hazaña, en su debut en el Teatro Real de Madrid, al realizar, en distintas funciones, un bis en el momento más esperado de La hija del regimiento de Donizetti: “Ah! mes amis”, cuando su personaje, Tonio, debe cantar 9 do agudos. El suceso y la repercusión en la prensa en ambos casos fueron unánimes.

Muy activo en redes sociales, donde a menudo sube fotos y videos y hace gala de una sencillez, bonhomía y sentido del humor que no se dan tan a menudo en cantantes de su prestigio, Camarena cumplió el año pasado una década desde su debut solista. Su permanencia en el elenco estable en Zurich no fue obstáculo para seguir escalando peldaños en su carrera en los más importantes escenarios de Europa y Estados Unidos; ni menos para darse el tiempo de regresar a menudo a su México querido, cuya música popular siempre incluye en sus recitales solistas –aparte de actuaciones junto a figuras como Armando Manzanero. La ópera, el belcanto italiano y Mozart es el repertorio que mejor se adecua a su hermosa voz y su cálido timbre, así como su canto expresivo y apasionado, que destaca particularmente en las notas agudas que aborda con una seguridad única.

Su canto expresivo y apasionado destaca en las notas agudas que aborda con una seguridad única.

“Sería para mí un placer y un honor cantar en tu tierra. Nomás que me inviten, jejeje…”, nos dijo en la entrevista de 2011, y al fin debutará en Chile, con un único recital solista el próximo 4 de julio en el Teatro del Lago en Frutillar, que incluirá varios de sus “caballitos de batalla”, y será una oportunidad para apreciar a un cantante que nos visita en plena posesión de sus facultades vocales y cuando es más solicitado por los principales escenarios del mundo. Demostrando su generosidad habitual, el tenor ofrecerá en Santiago una clase magistral exclusiva para jóvenes estudiantes de canto, en la Universidad Católica.

Luego de Frutillar, Camarena cuenta con una agenda muy nutrida: además de nuevas actuaciones en Viena y Zurich, cantará en Don Pasquale en el MET, y en el Real de Madrid asumirá uno de los roles más exigentes para su cuerda por sus endiablados agudos, el Arturo de Los puritanos, de Bellini, junto a la solicitada Diana Damrau y en la misma producción de Emilio Sagi del año pasado en el Teatro Municipal de Santiago.

Nada de mal para alguien que no había escuchado una ópera hasta que siendo veinteañero empezó a estudiar canto luego de haber soñado con ser guitarrista. Alguien que se atrevió a decir que no a las propuestas de teatros como la Scala de Milán y el Covent Garden de Londres, sólo porque le ofrecían roles que él consideraba no eran los más adecuados. Esas convicciones las ha tenido siempre, como nos comentó: “Hay que ser lo suficientemente humilde para tener los pies en la tierra y estar plenamente consciente de lo que se puede o no hacer con tu voz”. •••

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Sus grabaciones
Además de sus dos discos como solista (Recitales, de 2014, y Serenata, lanzado este año, ambos junto al mismo pianista que lo acompañará en Frutillar, su compatriota Angel Rodríguez) y de decenas de links en YouTube, la creciente fama de Camarena se ha visto reflejada en sus registros audiovisuales. A las dos producciones de la Ópera de Zurich que se podían conseguir en un comienzo –Così fan tutte de Mozart, de 2009, y un Falstaff de Verdi de 2011 dirigido por Daniele Gatti– y misas de Schubert y Mozart dirigidas por Claudio Abbado, el año pasado se sumaron cuatro novedades: otro Falstaff, ahora dirigido por Zubin Mehta en el Festival de Salzburgo; dos Rossini en la Ópera de Zurich junto a Cecilia Bartoli, El conde Ory (donde se luce encarnando al divertido protagonista) y Otello (donde interpreta a Rodrigo), y El rapto en el serrallo de Mozart, donde encarna a Belmonte.

Fuente: Revista Capital.

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